Se le ha dado gran bombo a otra de las ocurrencias de Álvaro Uribe Vélez, la de excarcelar un grupo de supuestos guerrilleros recluidos en las cáceles del país con el fin de, según Uribe, tener un gesto humanitario en favor del canje de prisioneros de guerra en manos de las Farc por guerrilleros presos. En esa lógica diferentes funcionarios oficiales y defensores de oficio de las políticas gubernamentales se han dedicado a alabar la benevolencia del gobierno y a contrastarla con la llamada falta de humanidad de las guerrillas que mantienen a los secuestrados en condiciones infrahumanas.
Por eso, porque las mentiras oficiales repetidas mil veces se convierten en verdades incontrovertibles para los medios de comunicación, se hace necesario develar cuáles son las condiciones de reclusión de los presos políticos en las mazmorras oficiales del régimen.
La vida en la cárcel dista mucho de ser ese paraíso que las autoridades pregonan a los cuatro vientos. Según esas autoridades mentirosas los detenidos gozan de las visitas familiares regularmente, tiene servicio de salud cubierto por el estado, tienen todas las garantías procesales y pueden gozar del beneficio de redención de penas por dedicar en la cárcel parte de su tiempo al trabajo y al estudio.
Pero la realidad nos muestra una cosa absolutamente diferente. Veamos:
1. Garantías judiciales y respecto al debido proceso:
Un preso político, sea o no miembro de la insurgencia, generalmente es objeto de montajes judiciales con el fin de poderlo mantener detenido y vinculado a un proceso judicial o de agravar su situación jurídica. Es común que organismos de seguridad del estado obliguen a los detenidos por razones políticas, a confesar hechos que no han cometido, algunas veces recurriendo al engaño de que la confesión les alivianará sus condenas, en otras recurriendo a la tortura haciendo que los detenidos terminen confesando lo que no han hecho, para escapar a los maltratos e involucrando a otras personas en hechos delictivos de los que no tienen conocimiento. Ya en los estrados judiciales, fiscales y jueces se ensañan con los detenidos y hacen hasta lo imposible para garantizar que pasen la mayor parte del tiempo privados de su libertad.
2. Visitas de las familias:
la mayoría de detenidos por razones políticas no pueden gozar de las visitas de sus familias por alguna o varias de las siguientes razones:
a)Porque están recluidos lejos de sus familias y estás generalmente son demasiado pobres para poder costearse los gastos que significa el desplazamiento desde sus lugares de habitación hasta el sitio donde está detenido su familiar.
b) Porque organismos de seguridad del estado, generalmente aliados con bandas paramilitares, hostigan, amenazan y en algunas ocasiones han atentado contra los familiares de los detenidos políticos por el mero hecho de ser parientes de estos.
c)Porque los trámites para conseguir los permisos para entrar en la cárcel son tan engorrosos que desestimulan la voluntad de hacer la visita.
d) En las cárceles denominadas de Alta y Mediana Seguridad los horarios y regularidad de las visitas son muy restringidos. En la mayoría de los casos la visita se reduce a 4 horas cada 15 o 30 días y estas horas no son reales porque entre filas, requisas y reseñas, se reducen a menos de la mitad del tiempo autorizado. En las cárceles que no tiene esta denominación las visitas son semanales, pero las inmensas filas que hay que hacer para poder ingresar a los centros de reclusión hacen que los familiares tengan que amanecer en las afueras de las cárceles para poder entrar y aprovechar al máximo el tiempo de visita.
3. La salud en los establecimientos carcelarios:
Según la normatividad internacional y nacional, todas las personas privadas de la libertad tienen derecho a acceder a los servicios de salud para garantizar su buena salud física y mental. Sin embargo, en las cárceles colombianas este derecho se niega de manera reiterada a todos los presos, pero con mayor saña a los detenidos por razones políticas aduciendo razones de seguridad o como dicen los verdugos "por la alta peligrosidad" con que se estigmatiza a los detenidos políticos.
Acceder a los servicios médicos de las cárceles es casi imposible debido a lo deficiente de éste, a la negligencia del personal médico de los establecimientos carcelarios y al alto número de detenidos que requieren estos servicios. Cuando se logra acceder a la enfermería de la cárcel se les examina superficialmente y los medicamentos que se les recetan no son entregados por la administración carcelaria, por lo que es la familia o el mismo detenido los que terminan proveyéndose estos medicamentos, pero el asunto se pone mucho más grave cuando hay necesidad de tratamientos externos o especializados. Lograr que se apruebe un tratamiento externo es toda una odisea y generalmente se autoriza cuando ya las expectativas de curarse son muy bajas o los tratamientos muy costosos, así que para poder aspirar a un tratamiento especializado los mismos detenidos tienen que "ofrecerle" a la administración carcelaria que él paga su tratamiento o resignarse a morir poco a poco.
Otro factor que incide en la afectación de la salud de los detenidos es el de la alimentación. Esta es de pésima calidad, muchas veces se sirve en estado de descomposición, es de baja calidad nutricional y las raciones son insuficientes. Se conoce de casos de detenidos políticos a los que se ha intentado envenenar con los alimentos proveídos por la administración carcelaria, lo que los obliga a tener que cocinar sus propios alimentos con la consecuente tramitología que hay que cumplir para aspirar a que se les autorice la entrada de mercado y cocinar en su propia celda.
4. La seguridad de los detenidos políticos y los hostigamientos de que son víctimas:
Otro de los factores que hace que las condiciones de reclusión de los detenidos políticos sean mucho más graves al interior de las cárceles. Los detenidos por razones políticas son encerrados en los mismos patios donde hay delincuencia común y paramilitares. Estos últimos son los que han asumido de hecho el mando de cada uno de los patios y son los que aún por encima de los directores y guardianes y en muchísimas ocasiones con la complicidad de éstos. En ninguna cárcel del país los presos políticos han escapado a agresiones, celadas, atentados e intentos de asesinato por parte de los paramilitares y la guardia penitenciaría. Además los detenidos políticos sufren de una estrecha vigilancia de cada uno de sus movimientos al interior de la cárcel y de sus contactos con el exterior de la cárcel.
Y para completar el panorama, se ha vuelto costumbre que las autoridades nacionales y en algunas ocasiones miembros de organismos de seguridad extranjeros, presionen a los detenidos políticos para que renieguen de su lucha, sus convicciones y principios, para que traicionen a sus compañeros de lucha y para que se conviertan en delatores al servicio del enemigo al que han combatido. Cuando el chantaje no funciona y el ofrecimiento de beneficios económicos y jurídicos son rechazados por los detenidos por razones políticas, entonces se recurre a la amenaza de agravar su situación jurídica, de traslados a prisiones aún más tenebrosas que en la que se encuentran e incluso se ha amenazado con la extradición a algunos de ellos.


2 comentarios:
En la actualidad me encuentro haciendo una especializacion en DD.HH., y por tal motivo buscando en internet dí con su pagina; he leido algunas publicaciones y muchas de ellas denuncian ciertas situaciones de violaciones a los derechos fundamentales de los detenidos y alabo esa situacion,asi como tambien comparto en gran medida lo dicho en sus publicaciones, sin embargo en otros comentarios y denuncias veo apasionamiento, tal es el caso de las celadas y ataques de grupos armados como son los paramilitares al personal de detenidos por delitos politicos, y lo que no comparto es que se diga que de igualmanera el personal del cuerpo de custodia y vigilancia,toma partida en dichos ataques, haciendolos ver de alguna manera como militantes de grupos paramilitares ademas de corruptos, pero en donde veo la irregularidad y falta de objetividad y a la vez precision por decirlo de alguna manera y es que en el trabajo periodistico no DENUNCIAN,ni indican almenos el establecimiento donde se da tal violacion y tal camaraderia,compadrazgo y tal concierto con miembros del INPEC y los paramilitares, pues aunque por cosas de la vida pase por la academia, tambien por cosas de la vida soy sindicalista,a mucho honor, por lo cual defiendo los derechos como trabajador y miembro del Cuerpo de Custodia y Vigilancia del INPEC; aclaro aparte de ser miembro de la junta directiva del sindicato del INPEC, no soy guerrillero, pues como ven las cosas por ser guardian me pueden tildar de paraco y por ser sindicalista de guerrillero, situacion que no comparto pues son totalmente diferentes; por representar al estado en mi calidad de guardian soy neutral dentro del proceso de prisionalizacion del individuo sea cualfuere el motivo de su detencion sea de izquierda o derecha, de igual manera el cuerpo de custodia y vigilancia y en mi condicion de sindicalista lucho por aquellos derechos fundamentales e inalienables en cabeza de los trabajadores y en contra del gobierno de turno que quiera conculcar nuestros derechos y en cuanto a lo del denuncio seria muy importante pues como servidor y como sindicalista aunque no lo crean luchamos contra la corrupcion y contra este tipo de situaciones anomalas, y aunque pueden pasar pues en una entidad tan grande como lo es el INPEC,siempre hay un margen de error, hay funcionarios que creemos que podemos cambiar esas cosas desagradables, sabemos que hay casos aislados de corrupcion como lo hay en todos lados pero tambien debo rescatar que hay funcionarios que queremos cambairle la cara al Instituto y somos mas los buenos. agradezco por el espacio y por el material en general que publican es importante para ver otro punto de vista y ver como nos miran.
fuera solo la cuestion de salud, que es mala en las carceles, si bien hablamos la alimentacion con la que cuentan los detenidos , peor que si fuera para cerdos, comida mal preparada,mal cocinada y todo esto unido con las humillaciones con la que ellos tiene que contar por parte de funcionarios del inpec, el robo de sus computos, sea por trabajo o por estudio. todo lo que hacen con los detenidos es inumano.
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